Diario de estudio · 12 de marzo
Cuando empiezas un cuaderno nuevo, los primeros días marcan el ritmo. Esta semana la dediqué a probar materiales, medir tiempos y decidir qué merece la pena repetir.
El lunes abrí un cuaderno A5 de papel grano medio con la intención de llenar una página cada noche. La consigna era sencilla: dibujar lo que hubiera visto durante el día, sin buscar un acabado bonito. El primer resultado fue torpe, con proporciones dudosas y un entintado que no sabía si seguir o abandonar.
El martes cambié de estrategia. En lugar de dibujar de memoria, saqué el cuaderno a la calle y trabajé con un bolígrafo de punta fina sobre escenas rápidas: una fachada, un árbol, la gente esperando en el semáforo. Ahí entendí que el problema no era la técnica, sino la falta de referencia directa. Con el modelo delante, las decisiones de trazo aparecen solas.
El miércoles y el jueves los usé para comparar herramientas. Probé tres lápices de distinta dureza, un rotulador de tinta soluble y una acuarela en pastilla. La conclusión fue clara: el lápiz 2B sigue siendo el más cómodo para bocetar rápido, pero la tinta soluble obliga a soltar la mano y aceptar errores. Ambos tienen sitio, solo que en momentos distintos del proceso.
El viernes revisé las páginas de la semana y marqué las que funcionaban. No por el acabado, sino por la información que contenían: anotaciones de color, direcciones de luz, texturas que quería recordar. Ese repaso me sirvió para ver que el cuaderno no es un escaparate, sino una libreta de trabajo donde cabe todo lo que aún no sé resolver.
La semana terminó con una decisión práctica: dedicar los primeros diez minutos de cada sesión a un dibujo de observación y dejar el resto para experimentar con materiales. Así la página se llena sin presión y el cuaderno deja de ser un objeto sagrado para convertirse en una herramienta más del estudio.
Sobre la autora
Ilustradora digital y responsable de contenido en Julz Draws.
Llevo más de ocho años dibujando retratos por encargo y probando materiales, desde el lápiz grafito hasta la acuarela digital. En esta revista escribo sobre lo que realmente uso en el estudio: técnicas de entintado, gestión de cuadernos de bocetos y decisiones prácticas que aparecen cuando un encargo tiene fecha de entrega.
Antes de montar Julz Draws coordiné una agenda de concursos de ilustración para creadores en España. Esa experiencia me dejó clara una cosa: el trabajo del artista mejora cuando se habla de procesos concretos, no de promesas genéricas. Por eso cada artículo aquí nace de una situación reconocible.
Plaza Lucía, 24, 5º A, 94201, Las Cuellar
Teléfono: 921-04-9332
Las consultas sobre encargos se responden en un plazo de dos días laborables.